Una Diosa pintada en una bomba


Ya que en cuestión de gustos no hay debates, les presento a la que para mi es la sex symbol más espectacular de la historia. Su historia es tan original que quizá hasta supere a su belleza y talento. Uno de esos casos donde uno se pregunta cómo se puede ser tan perfecto, tan talentoso, estar siempre en el lugar correcto e inexplicablemente no conseguir la felicidad. Sólo se me ocurre que hay diosas que vienen al mundo solamente para hacernos felices y lastimar nuestros corazones aunque sea por el breve, “torturantemente” breve tiempo que le lleva a una cabellera pelirroja lanzar destellos de luz e iluminar el vacío creado por un cúmulo de imágenes rutinarias. Tal fue la desgracia de esta diosa maravillosa que ni siquiera era capaz de recordar que provocaba estos efectos en sus millones de cautivos. Damas y caballeros, con ustedes una de las más famosas escenas de cine de todos los tiempos. Con ustedes Rita Haywort.

Hija del bailarín Eduardo Cansino, natural de Castilleja de la Cuesta (Sevilla, España), y de Volga Haworth, de origen irlandés. Rita empezó su carrera como bailarina junto a su padre, Eduardo, y con su nombre real, a la temprana edad de 13 años. Llegó a Hollywood en 1933, y desde 1935 actuó como actriz en papeles secundarios, realizando muchas películas de serie B en las que sobre todo destacó por sus dotes para la danza, o por su elegante aspecto. Fue su marido, por aquel entonces Edward Judson, quien la lanzó al estrellato, convirtiéndola en su mejor inversión personal. Judson le consiguió un contrato con Columbia Pictures, productora que necesitaba de estrellas importantes y a quien la actriz acabaría colocando entre las primeras compañías cinematográficas (“Rita Hayworth es la Columbia”, dijo Frank Sinatra), reportándole millonarios ingresos sólo con su presencia. Rita ingresó triunfante en la Twenty Century Fox (compañía que años atrás la rechazara), reclamada por Rouben Mamoulian, para interpretar a Doña Sol en la superproducción basada en la novela de Vicente Blasco Ibáñez Sangre y arena (1941, Rouben Mamoulian), junto a Tyrone Power y Linda Darnell. Esta película significó su lanzamiento como sex symbol indiscutible durante toda una década. Su carrera ya era imparable y se convirtió en una de las más grandes estrellas de su época y en la actriz mejor pagada del cine.
No obstante, su fama como mito erótico se consolidó con Gilda (1946), de Charles Vidor, una de las grandes películas del cine negro, en la que tan sólo con un brevísimo pero sugerente strip-tease y la recepción de una bofetada consiguió récords de taquilla en todo el mundo. Dicha bofetada se convertiría en la más famosa de la historia del cine; fue propinada por su pareja en el film, Glenn Ford, en respuesta a la que Hayworth le había dado momentos antes. La película fue un escándalo, y en países como España fue considerada “gravemente peligrosa” por la Iglesia Católica, debido a su strip-tease insinuante, en la famosa escena donde se quita un guante. Esta película la hizo inmensamente famosa, hasta el punto de que se colocó su imagen en la bomba atómica de pruebas arrojada por Estados Unidos sobre las Islas Bikini. Dado el carácter pacifista de la actriz, este hecho la indignó profundamente. También ocasionó una histérica expedición a los Andes, a fin de enterrar una copia de la película, para que se conservase en caso de un desastre nuclear.
Rita Hayworth fue desgraciada gran parte de su vida. Resumía su fracaso personal cuando afirmaba: “los hombres se acuestan con Gilda, pero se levantan conmigo”. Todo esto debido a que sufrió abusos sexuales por parte de su padre siendo una niña. A pesar de todo llegó a la cima de la popularidad y fue la actriz más famosa de la década de los 40, y la sex symbol por excelencia. Gilda fue su película más famosa, pero no la mejor. Para empezar a trabajar en el cine tuvieron que someterla a una transformación que consistió básicamente en estrictas dietas alimenticias para adelgazar, y someterla a electrólisis para acentuarle el pico del pelo de la frente. Antes de cumplir los 50 años empezó a tener problemas de memoria. Padecía la Enfermedad de Alzheimer, enfermedad no diagnosticada en la época y que se confundió con alcoholismo. Se llegó a casar 5 veces: las dos ya mencionadas, con Edward Judson y Orson Welles, pero también se casó con el príncipe Ali Khan, con el que tuvo una hija, la princesa Yasmín Khan; con el actor Dick Haymes, y con James Hill. Murió en el año 1987, a los 68 años, víctima de dicha enfermedad, que padecía desde los años 60, pero que no le fue diagnosticada hasta 1980.
Rita Hayworth

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